Las pulgas son insectos pequeños de 1.5 a 3.3 milímetros de largo sin alas, muy ágiles, de color generalmente oscuro (por ejemplo, la pulgada de los gatos es de color rojizo pardusco), que cuenta con un mecanismo bucal de tubos especializados adaptado para poder alimentarse de la sangre de sus huéspedes. Tienen el cuerpo comprimido lateralmente, lo que les permite desplazarse con facilidad entre los pelos o las plumas del huésped. Tienen las patas largas y las traseras están adaptadas para el salto, que puede ser de hasta 18 cm en dirección vertical y 33cm en dirección horizontal.

En la mayoría de los casos las pulgas son sólo una molestia para sus hospederos, pero algunas personas y animales sufren una reacción alérgica a la saliva de la pulga, produciéndose erupciones. Las picaduras de pulga generalmente tienen como resultado la formación de unas zonas inflamadas y ligeramente elevadas que producen picor y que tienen un solo punto de picaduras en el centro.